Even in this corner of the galaxy, Captain, two plus two equals four.
Incluso en este rincón de la galaxia, Capitán, dos más dos es igual a cuatro
Señor Spock
Even in this corner of the galaxy, Captain, two plus two equals four.
Incluso en este rincón de la galaxia, Capitán, dos más dos es igual a cuatro
Las matemáticas, vistas correctamente, poseen no sólo la verdad, sino la belleza suprema, una belleza fría y austera, sin los adornos magníficos de la pintura o la música.
Every now and again one comes across an astounding result that closely relates two foreign objects which seem to have nothing in common. Who would suspect, for example, that on the average, the number of ways of expressing a positive integer n as a sum of two integral squares, x2+y2=n , is π?
De vez en cuando uno se encuentra con resultados sorprendentes que relacionan estrechamente dos objetos extraños que no parecen tener nada en común. ¿Quién podría sospechar, por ejemplo, que en promedio, el número de formas de expresar un entero positivo n como suma de dos cuadrados enteros, x2+y2=n, es π?
No son congresos de matemáticas, ese cuerpo de conocimiento altamente especializado, sino congresos de matemáticos, esos individuos altamente caóticos que crean y conservan las matemáticas.
Supongo que no pretenderá aniquilar una bien digerida idea con siglos de existencia. La razón matemática ha sido largo tiempo considerada como la razón por excelencia.
Si abres un artículo matemático al azar, en las dos páginas anteriores a la que estás, encontrarás un error.
Las matemáticas son como las enfermedades infantiles: cuanto más joven las cojas, mejor.
Las preguntas que se refieren a los fundamentos de las matemáticas, a pesar de haber sido tratadas por muchos en los últimos tiempos, carecen todavía de una solución satisfactoria. La dificultad tiene su origen principal en la ambigüedad del lenguaje.
Un matemático es una persona que encuentra analogías entre teoremas; un mejor matemático es aquél que puede ver analogías entre las demostraciones y el mejor matemático puede encontrar analogías entre las teorías. Uno puede imaginar que el matemático definitivo es aquél que puede ver analogías entre analogías.
Conjeturo que no existe un buen algoritmo para el Problema del Viajante. Mis razones son las mismas que para cualquier conjetura matemática: (1) Se trata de una legítima posibilidad matemática, y (2) no lo sé.
Si se supone que 2+2=5, entonces estarán de acuerdo en que si rtestamos 2 de cada lado de la igualdad, obtenemos que 2=3. Si invertimos la igualdad, será 3=2, de lo cual, al restar 1 de cada lado, queda 2=1. Dado que el Papa de Roma y yo somos dos personas y que 2=1, entonces el Papa de Roma y yo somos uno. Luego, yo soy el Papa de Roma.
Utilizo la palabra prueba no en el sentido de los abogados, para quienes dos medias verdades equivalen a una verdad, sino en el sentido de los matemáticos, para quienes media verdad es igual a nada.
Déjenme decirles cómo en cierta ocasión, el famoso matemático Euclides se convirtió en médico. Fue durante unas vacaciones que pasé en Praga, como siempre solía hacer, cuando fuí atacado por una enfermedad nunca antes experimentada, que se manifestó mediante escalofríos, cansancio y dolor por todo el cuerpo. Con el fin de aliviar mi condición, tomé los Elementos de Euclides, leí por primera vez su doctrina sobre la proporción, la cual me pareció que era tratada de una manera totalmente nueva para mí. El ingenio que se muestra Euclides en la presentación me llena de placer tan intenso, que inmediatamente me sentí tan bien como siempre.
Por fin he encontrado una asignatura en la que no necesito memorizar, sino que puedo pensar las cosas por mí misma: las matemáticas
La vida merece la pena sólo por dos cosas: por descubrir las matemáticas y por enseñarlas.
Existe una opinión muy generalizada según la cual la matemática es la ciencia más difícil cuando en realidad es la más simple de todas. La causa de esta paradoja reside en el hecho de que, precisamente por su simplicidad, los razonamientos matemáticos equivocados quedan a la vista. En una compleja cuestión de política o arte, hay tantos factores en juego y tantos desconocidos o inaparentes, que es muy difícil distinguir lo verdadero de lo falso. El resultado es que cualquier tonto se cree en condiciones de discutir sobre política y arte —y en verdad lo hace— mientras que mira la matemática desde una respetuosa distancia.
No confíes en lo que la estadística te dice hasta haber considerado con cuidado qué es lo que no dice.
No importa lo correcto que un teorema matemático pueda parecer. Uno no debe quedar satisfecho con que no haya imperfecciones hasta que no dé además la impresión de ser bonito.



