miércoles, 29 de abril de 2009

Breves Reseñas de Matemáticos: Pierre-Simon Laplace

Tras más de un mes de ausencia, volvemos hoy a la serie Breves Reseñas de Matemáticos, con la historia de un matemático y físico francés de amplio recorrido y sobradamente conocido por todos. Me refiero a Laplace.

Pierre-Simon Laplace nació en un pueblo de Normandía el 23 de Marzo de 1749. De los detalles de su juventud poco se conoce debido al incendio de la villa familiar en 1925. Todo hace indicar que procedía de familia humilde, quizás agricultores o relacionados con el negocio de la sidra, y que sus estudios fueron pagados por algunos vecinos ricos que lo apadrinaron, entusiasmados por sus habilidades y su presencia.

Estudió en la Escuela Prioral Benedictina hasta los 16 años, para, posteriormente, pasar a la Universidad de Caen, quizás el mayor centro intelectual de Normandía en esta época. El padre de Lapalce pretendía que se ordenara sacerdote, y es por ello que en Caen comenzó a estudiar Teología. Pero gracias a sus tutores en la Universidad, se decantó por las Matemáticas, campo en el que ya publicó sus primeros trabajos.

Con todo tipo de recomendaciones partió hacia París para entrevistarse con uno de los más prestigiosos matemáticos de la época, D’Alembert, pero a pesar de las cartas, siempre fue despedido cortésmente sin llegar a su destino final. La primera vez le despidieron con un libro de matemáticas y la prerrogativa de volver cuando lo hubiera terminado de leer por completo. A los pocos días y tras cumplir con la lectura, fue despedido aduciendosele que era imposible que en tan poco tiempo hubiera podido leer y entender el libro. Ante estas negativas, Laplace decidió presentarse ante D’Alembert en un lenguaje que le era más conocido a ambos: las Matemáticas. Escribió una disertación sobre los principios de la mecánica con una nota para que D’Alembert lo recibiera. La respuesta fue inmediata:
No necesitáis más presentación que la recomendación de vuestro trabajo

Otras versiones cuentan que esta frase la dijo tras comprobar que Laplace había resuelto de un día para otro un complicado problema propuesto por el propio D’Alembert. Sea como fuere, poco después, y con la inestimable ayuda de su nuevo mentor, ya era profesor de la Escuela Militar de París. Su carrera científica estaba garantizada.

En 1773 es nombrado adjunto de la Real Academia de Ciencias de París, pero ya antes había defendido varios artículos ante la misma, entre ellos estaba el origen de su estudio sobre las probabilidades. En 1785 ya es miembro de pleno derecho. Un año antes es nombrado profesor de la Escuela Normal Superior en el cuerpo de artillería, puesto desde el que examinó a un joven de 16 años llamado Napoleón Bonaparte.

Llegó a ser conde del Imperio de Napoleón, fue Canciller y Ministro del Interior imperial, pero pasó al bando de Luis XVIII, quien lo acabó nombrando marqués. En sus últimos años, se retira a Arcueil, donde inaugura la Sociedad de Arcueil para apoyar a jóvenes científicos, de donde salen nombres como Berthollet o Gay-Lussac. El 5 de Marzo de 1827 fallece en París, casi 100 años después que lo hiciera Newton.

En su aspecto científico, Laplace es sobradamente conocido. Entre 1771 y 1787 produce la mayor parte de sus trabajos sobre astronomía, pero quizás por lo que terminó de darle renombre fue por su Tratado sobre Mecánica Celeste, en el que explicar de forma matemática, lo que astrónomos y matemáticos como Newton no fueron capaces de hacer. De hecho, establece que los cambios producidos en el Sistema solar por las atracciones creadas por satélites o cometas son prácticamente despreciables a largo tiempo.

También introduce la Hipótesis Nebular sobre el origen del Sistema Solar, según la cual, una nebulosa primitiva habría ocupado el lugar del Sistema Solar rodeando como una especie de atmósfera, un núcleo fuertemente condensado a temperatura muy elevada y girando alrededor de un eje que pasaría por el centro. El enfriamiento de las capas exteriores unido a la rotación del conjunto, habría generado en el plano ecuatorial unos anillos concéntricos, mientras que el núcleo engendraría el Sol. La materia de cada uno de los anillos daría origen, por condensación en uno de sus puntos, a un planeta.

En el campo de las Matemáticas, destaca su estudio sobre las probabilidades. De él procede la famosa Regla de Laplace, que establece que la probabilidad de un suceso es, suponiendo equiprobabilidad, ”Casos favorables”/”Casos Posibles”. Asimismo, introduce conceptos del Análisis Matemático al estudio de probabilidades iniciando la teoría analítica de probabilidades. El Teorema Central del Límite, demostrado por él, es uno de los aspectos más importantes de este campo.

En el Análisis Matemático, destaca sus estudios de Ecuaciones en Derivadas Parciales y, en particular, la ecuación de Laplace Δf=0 (sumatorio de todas las derivadas parciales de segundo orden 2 veces respecto de cada variable). Las soluciones de esta ecuación son las llamadas funciones armónicas.

Para resolver algunas de las ecuaciones diferenciales que se le planteó, ideó el concepto de Transformada de Laplace, en la que a una función real, le hace corresponder una función compleja. Estos métodos se utilizan frecuentemente en el estudio de circuitos eléctricos, por ejemplo.

Electricidad, magnetismo, calor… son algunos de los campos de la física que deben a Laplace poco menos que su existencia gracias a sus magníficas aportaciones teóricas y prácticas.

En astronomía, se dice que estuvo cerca de formular teóricamente el concepto de Agujero Negro y que predijo la existencia, 100 años antes de que Hubble lo descubriera, de galaxias distintas a la Vía Láctea.

Laplace fue un ferviente creyente en el determinismo causal: todo estaba predeterminado por las ecuaciones. Es recordado como uno de los mejores científicos de todos los tiempos y a veces se le conoce como el Newton francés.

Una institución científica muy prestigiosa con su nombre en Francia, el Instituto Pierre Simon Laplace, una calle en París y un promontorio en la Luna con su nombre, son algunas curiosidades más sobre este insigne matemático, astrónomo y físico francés.

Tito Eliatron Dixit.


Referencias:
Artículo sobre Laplace en Wikipedia (español e inglés).
MacTutor History of Mathematics, y su traducción al español de Thales.

lunes, 27 de abril de 2009

Números ¿aleatorios?

La generación de números aleatorios es un asunto demasiado importante como para dejarlo al azar


Paradójica frase de este matemático y programador. ¿Se os ocurren otras frases matemáticas y paradójicas?

Tito Eliatron Dixit.

viernes, 24 de abril de 2009

El sentido de la vida, del universo... y del Pilar


De todos es conocido que el número 42 es el sentido de la vida del universo y todo lo demás, pero... ¿desde cuando lo sabemos?

No, la respuesta no es desde que apareciera la película Guía del autoestopista galáctico. Mucho antes se conocía esto.

Me topo de casualidad con la siguiente historia en la que al parecer en la Basílica del Pilar de Zaragoza hay unos extraños símbolos que, según un estudio de José Manuel Chamorro Navarro, en los cimborrios octogonales de la basílica, hay unos adornos que parecen representar el número binario 101010, que en formato decimal es el 42.


Según se afirma, en el Pilar no hay nada aleatorio y todo tiene un claro sentido, así que a mi se me ocurrió que los arquitectos de esta basílica, ya conocían el sentido de la vida del universo y todo lo demás.

En fin, que os dejo esta pequeña curiosidad y, de paso, os animo a que visitéis la página Matemáticas en tu Mundo en donde encontré esta curiosidad.

Tito Eliatron Dixit.


Imagen obra de Martinultima
extraída de Wikipedia
Imagen extraída de la página personal de José María Sorando

miércoles, 22 de abril de 2009

Máximos, mínimos y listas de espera

Ayer por la tarde, estaba viendo el telediario de TVE y escuché, literalmente, la siguiente frase, pronunciada por la Ministra de Sanidad y Política Social, Trinidad Jiménez, al respecto de las listas de espera:
estamos trabajando [...] para que haya un tiempo de espera mínimo.
En ese momento, en mi deformada mente matemática saltó una alarma. ¿Qué quiere decir matemáticamente esta frase? Vamos a explicarlo.

Hoy vamos a hablar del concepto matemático de mínimo (o máximo), por lo que hay que preguntarse: ¿qué significa, matemáticamente, que una función f(x) presente un mínimo en un punto? Aquí vamos a tener que diferenciar entre 2 conceptos.

Por un lado tenemos el concepto de mínimo relativo, que es un punto, llamémosle m en el cual, un poco antes y un poco después la función está por encima del valor de f en m, es decir, f(m). Pero veámoslo mejor en el siguiente dibujo:

Equivalentemente, si antes y después de m la función está por debajo de f(m), entonces diremos que la función presenta un máximo relativo. Hay que decir, que una función puede tener más de un máximo o mínimo relativo y a alturas diferentes. Con un poco de imaginación, podréis visualizar una función así.

Otra cuestión es cómo encontrar estos extremos relativos. En primer lugar, vamos a suponer que la función que estamos estudiando es suficientemente buena, en este caso, es derivable. En este caso, basta con encontrar todos los puntos en los que la derivada f'(x) se anula; estos serán nuestros candidatos a extremos. Después los colocamos todos en la recta real, así quedará dividida en varios intervalos. Entonces estudiamos el signo de la derivada en cada intervalo... ¡y ya está! Porque en estos intervalos, el signo será siempre el mismo y, además, si la derivada es positiva, la función será creciente y si la derivada es negativa, la función será decreciente. Bueno, todo es cuestión de tener un poco de práctica.

Pero habíamos dicho que había que diferenciar entre 2 conceptos de mínimo y sólo hemos hablado de 1. Ahora es el momento. Por otro lado tenemos el concepto de mínimo absoluto, que no es más el el valor más pequeño que puede tomar la función en un cierto intervalo. Análogamente, el máximo absoluto es el valor más grande que una función puede tomar. Una cosa hay que decir. Mínimo absoluto, si lo hay, es único; otra cosa es que ese mínimo absoluto se alcance varias veces, pero esto ya no es tan relevante.

A tenor de lo visto en estos últimos párrafos... ¿qué quiere decir, matemáticamente, la frase de la ministra? Pues, literlamente, que si el tiempo de espera mínimo es de, pongamos 1 mes, independientemente de cómo vayan las cosas, vas a estar 1 mes esperando. En realidad, la ministra no quería decir esto, sino más bien, lo siguiente:
estamos trabajando [...] para conseguir que el tiempo de espera se acerque al mínimo absoluto, y que este mínimo sea lo más pequeño posible.


Hace unos mese os hablé de un flagrante mal uso de terminología matemática relacionada con el periodismo y los puntos de inflexión. Este caso de mal uso de jerga matemática o, como dirían unos buenos amigos, incompetencias matemáticas no es tan apabullante; de hecho es muy fácil que pase desapercibido. Pero si tienes una mente deformada hacia las matemáticas, no puedes dejarlo pasar.

Tito Eliatron Dixit.